1981: La guerra de Paquisha

LA GUERRA DE PAQUISHA. 22 DE ENERO AL 5 DE FEBRERO DE 1981

Paquisha. Nombre legendario para los ecuatorianos; allí murieron heroicos soldados de la Patria defendiendo nuestra heredad territorial. Un nombre que quedará grabado para siempre en nuestra memoria. Paquisha es un nombre antiguo, puesto en boca de todos gracias a nuestras nacionalidades indígenas amazónicas, que significa Valle de los Jabalíes y era un destacamento fronterizo de nuestro Ejército en la Cordillera del Cóndor.

El 22 de enero de 1981, Paquisha desarrollaba normalmente sus actividades; el destacamento estaba siendo visitado por un grupo de Oficiales del Ejército que tomaba fotografías de los trabajos de readecuación del destacamento. De súbito, un helicóptero peruano Mi-8 apareció sobre la copa de los árboles e hizo el intento de aterrizar pero al ver que se hallaba sobre territorio ecuatoriano se retiró. Al cabo de unas horas regresó y con el apoyo de otros helicópteros, protegidos por cazabombarderos Mirage VP, abrieron fuego contra Paquisha hiriendo al Teniente Hugo Valencia.

 

 

La valiente guarnición resistió el ataque y luego de una tensa calma, a partir del día 28 hasta el 31 de enero, alargándose hasta el 2 de febrero, soportó once feroces bombardeos que prácticamente arrasaron la zona. Paquisha estuvo al mando del Capitán Jorge Brito e integrado por tres Oficiales más y sesenta hombres entre soldados, aspirantes, conscriptos y voluntarios. Estos valerosos hombres lograron abatir dos helicópteros peruanos Mi-8 con subametralladoras belgas Fal de su dotación. Para hacer frente a los agresores, en un titánico esfuerzo jamás repetido en la historia de estos conflictos limítrofes, del 4 al 6 de
febrero fueron movilizados, en aviones de transporte de la FAE y por la Flota Civil de Reserva, en aviones de TAME, Ecuatoriana de Aviación, SAETA y del Consorcio CEPE-TEXACO, a 3.500 elementos de tropa con todo su equipo de combate, desde y hacia los aeropuertos de Pastaza, Lorocachi, Manta, Taura y Guayaquil, hasta la zona de guerra.

Los aviones C-130, Buffalo, Twin Otter y AVRO tripulados por los pilotos del Ala N° 11 de la I Zona Aérea realizaron exitosamente misiones de transporte de personal, transporte de material y abastecimientos, evacuación aeromédica, lanzamiento de paracaidistas en el teatro de operaciones y transporte VIP.

 

 

   

El domingo 1 de febrero, los ataques peruanos se extendieron a los destacamentos ecuatorianos de Mayaicu y Machinaza. Estos también estaban siendo readecuados para brindar mayores facilidades a los soldados en su ubicación original, en donde habían funcionado durante años, sin que el Perú protestara.

La Fuerza Aérea peruana realizó 107 misiones de combate, durante los cinco días que duró esta guerra no declarada, con helicópteros y aviones cazabombarderos, con un total de 744 horas de vuelo que incluyeron 24 incursiones de bombardeo y ametrallamiento contra las posiciones ecuatorianas antes mencionadas, las mismas que nunca se rindieron ni fueron tomadas por el enemigo.

Luego de una difícil negociación de 36 horas en el seno de la OEA, el Canciller ecuatoriano, Dr. Alfonso Barrera Valverde, logró el cese del fuego en la madrugada del 5 de febrero de 1981.

INTERVENCIÓN DE NUESTRA AVIACIÓN DE COMBATE EN PAQUISHA

El conflicto en la Cordillera del Cóndor provocó una declaratoria de estado de emergencia nacional y se activaron los planes previstos por la FAE para resguardar la soberanía territorial. El personal fue concentrado en los repartos y se procedió a dispersar el material; posteriormente se pusieron en ejecución los planes de despliegue y las diferentes unidades aéreas se ubicaron en las pistas previstas para el efecto.

La participación de los A-37B, Mirage F.1 y Jaguar Mk.1 es digna de recordarse. El Jaguar fue utilizado desde puntos de despliegue como un recurso disuasivo y de empleo en caso de que la situación se agravara y fuera necesario atacar blancos de importancia en suelo enemigo. Los A-37B y Mirage F.1 volaron 179 misiones, de las cuales se deben destacar como fundamentales las patrullas aéreas de combate con relevos en el aire, las que permitieron mantener el espacio aéreo en la zona de frontera libre de la presencia de la aviación peruana, a fin de que las fuerzas de superficie puedan emplearse adecuadamente.

Los F.1 volaron en niveles aproximados entre 20.000 y 40.000 pies de altura y cubrieron extensas zonas en el Oriente, en las proximidades de Paquisha, Mayaicu y Machinaza. Un F.1, tripulado por el TCnl. William Birkett Mórtola, fue atacado por un misil tierra-aire, el que fue detectado y evitado gracias a una maniobra evasiva efectuada por el piloto con la debida anticipación.

El 28 de enero de 1981 se realizaría la primera acción de combate aéreo real librada en la historia por aviones de la Fuerza Aérea Ecuatoriana.

   

Ese día, a las 14h00, durante un vuelo de reconocimiento armado sobre la ladera oriental de la Cordillera del Cóndor, en el rumbo.

Los Encuentros-Paquisha, el A-37B FAE 384, tripulado por el Capt. Rommel Romo (Líder) y el Tnte. Jorge Gabela, junto a su Número, el A-37B FAE 381, del Tnte. Víctor Peña y el Tnte. Galo Chico, se trabaron en Dog Fight con dos A-37B peruanos de similares características.

El Sbte. Chico alertó por radio: “¡Boogey a las 12!”, hubo un pequeño instante de confusión en las tripulaciones; el Tnte. Chico notificó otra vez: “¡Boogey a las 8!”, entonces fue localizado; eran dos aviones que volaban sobre la línea de la cumbre y un poco más alto que los nuestros. Viraron fuerte hacia ellos y uno se dirigió hacia el FAE 384 mientras a la vez realizaba un rol lento para de inmediato quedar por debajo y delante de éste a unos 400 mts.; el Capt. Romo le disparó su dotación de cohetes aire-tierra sin lograr su objetivo; de igual manera durante la persecución agotó los cartuchos de 7,62 mm. de su ametralladora, infructuosamente; el avión peruano escapó y luego realizaron un viraje de 180° y retornaron. Mientras tanto, durante su respectivo duelo, el A-37B del Tnte. Jorge Peña recibió un impacto de bala enemiga que entró por la parte superior de su ala izquierda comprometiendo la viga del ala de su aparato. Logró regresar sin problemas a su base y luego que fue reparado se reintegró a sus actividades de combate.

Los Jaguar Mk.1 permanecieron a la espera de disposiciones que llegarían de un momento a otro. Se registró una corrida electrónica a cargo del Capt. César Naranjo Anda, a fin de determinar la ubicación de los radares enemigos. Esta fue la única misión en la que se empleó este tipo de avión. El vuelo se realizó a 500 pies sobre el terreno y en dirección Sur, hacia territorio peruano, con la coordinación del radar de Guayaquil y el centro de comunicaciones de la FAE, en donde se encontraba como responsable el Capt. Edgar Salinas, quien advirtió por radio oportunamente al Capt. Naranjo para que retornara a casa una vez cumplida exitosamente su misión.

 

 

   

Una mañana, a las 05h00, una escuadrilla de cuatro aviones Jaguar Mk.1, armados con bombas de propósito general y bombas de racimo, iniciaron los procedimientos para atacar, por disposición superior, la base militar peruana Teniente Pinglo.

Los pilotos eran TCnl. Alberto Naranjo Franco, líder; Capt. Eduardo Garzón Triviño, número dos; Capt. César Naranjo Anda, número tres; y Capt. Humberto Andrade como número cuatro.

Cuando sus motores estuvieron al máximo de potencia iniciando su carrera de decolaje, por orden del Presidente de la República, en persona, se abortó el despegue, frustrándose el ataque y contribuyendo a mantener en un estado de tensión psicológica a las tripulaciones de combate que estaban dispuestas a todo por cumplir con la defensa del territorio nacional.